EL CENTRO DE MEDELLÍN, UN HERMOSO CAOS.

Una mirada adentro del corazón palpitante de la ciudad.

Medellín ha sido un símbolo de arte y cultura de reconocimiento internacional. Durante años ha sido la escena de movimientos artísticos, siendo acreedora a galardones como Ciudad Creativa UNESCO en el año 2015 o, el Premio Internacional Cultura 21 otorgado por la organización mundial Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU) en mayo de 2020. Sin mencionar el renombre musical obtenido por generaciones a través de expresiones como el tango, la salsa, el rock y la música urbana.

La traza artística pasa por festivales de gran envergadura como el Festival Altavoz, el Festival Internacional de Tango, Feria de Flores, Festival Internacional de Cuentería Entre Cuentos y Flores, Fiesta de las Artes Escénicas, Hay Festival, Bienal Internacional de Arte de Antioquia, Fiesta del Libro y la Cultura, entre otros. Sin dejar de mencionar la oferta permanente de espectáculos brindada por un centenar de espacios entre teatros, museos, galerías, escenarios a cielo abierto, arte callejero y establecimientos comerciales.

Sin temor a equivocaciones, se puede plantear que en la ciudad existe oferta cultural para visitar cada uno de los días del año y aún así la lista de espacios y espectáculos aún estaría por completar.

Gran parte de esta oferta se concentra en el corazón palpitante de la ciudad: el centro. El barullo del comercio y el constante trasiego de viandantes dibujan el paisaje de una parte del territorio que esconde tesoros encomiables: JOyas arquitectónicas como el Palacio Nacional, el Palacio de la Cultura, el Edificio Coltejer y el Palacio de Bellas Artes que además albergan otras expresiones artísticas como sucede con la galería de arte ubicada en lo más alto del Palacio Nacional; un museo a cielo abierto en la Plaza Nutibara, más de 30 salas de teatro con oferta permanente, una avenida engalanada con esculturas de alto valor histórico (Av. la Playa) cuyo límite es uno de los Teatros más emblemáticos de la ciudad por haber sido el rescate de la cultura en los años 60 después de habernos despedido de otros teatros importantes de la época.

En otras palabras, la sangre artística corre por las venas de la ciudad bombeada desde su corazón palpitante con una variopinta diversidad de propuestas. En lo que respecta al teatro, los más de 30 teatros ubicados en el centro cuentan con la suficiente variedad como para abordar los gustos de cualquier curioso, basta con tocar las puertas de cada uno de ellos y dejarse sorprender, no obstante, aún es mucho el camino que queda por recorrer en términos de construcción artística y cultural en la ciudad. En este sentido, la invitación se hace para reconocer el patrimonio que nos rodea.

No es ajeno a nadie que aquel barullo del que antes se habló ha dejado una imagen caótica del centro de la ciudad. Muchos de los habitantes de la ciudad contemplan el centro desde la distancia con la sensación de estar lejos del caos y la inseguridad, aduciendo además que este es solo espacio para quienes buscan suplir alguna necesidad específica, pero buscando ser ajenos a ese caos, también se alienan de las posibilidades de conocer y reconocer el lado artístico y cultural de la ciudad que, como se oiría entre los corrillos comerciales de la metrópoli: ”pregunte por lo que no vea, que tallita buscaba…”

Con este artículo busco hacer una invitación al curioso que tiene el lector por dentro para que aunque sea realice un mínimo acto de buscar si los lugares que aquí menciono son reales o no son más que las letras de otro artista con el anhelo de seguir viendo el corazón de su ciudad seguir palpitando con fuerza.

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